El elemento tecnológico más llamativo está escondido en los probadores. Los cubículos tienen tres espejos del suelo al techo. En el de la derecha, de fondo, hay proyectada una pantalla de ordenador. Y al otro lado un escáner. Los clientes entran, escanean la prenda que se van a probar y en el monitor aparece un menú con el mismo aspecto que en la página web: un modelo lleva la prenda